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Mitos y Leyendas

La Flor del Cardón

Según se cuenta hace muchísimos años, hubo un nativo que se enamoro de la bella hija de un cacique, pero el padre se oponía a tal pretendiente, con lo cual el joven, en una noche de luna rapto a la indiecita, ante la negativa fuerte del jefe de la tribu.

Al conocerse la novedad fueron perseguidos por las huestes guerreras corriendo toda la noche hasta aclarar el día. Fue en esa ocasión que al llegar al lugar de cardones, el camino se estrecho, y las espinas lastimaron a los enamorados, cuya sangre quedó en los cuerpos gigantescos de los punzantes vegetales. Por suerte lograron salvar la situación, la pareja se alejo para siempre.

De esta historia se cuenta que la sangre de la cabalgadura y jinetes se prendió aquel día de las espinas y al amanecer, se encontraron las flores blancas que anunciarían por siempre la proximidad de lluvias y tiempos de cosecha.

El arco - iris

Entre las altas montañas vivían hace muchísimo tiempo las tribus Diaguitas que, tomaron diferentes nombres según el lugar en que se asentaban a vivir. Por su inteligencia sabían utilizar al máximo los recursos que la naturaleza les daba.

Así dio origen a esta leyenda "inti" (sol) queriendo demostrar a sus hijos, algo que resumiera lo hermoso por la satisfacción que le brindaba al verlos trabajar con dedicación, les presentó en semicirculos de colores a "Panchac - Goillatica" (el arco - iris).

Su vista llena de alegría a quien lo contempla, después de una lluvia, en sus siete colores, cada uno de ellos simbolizan algo bello, bueno y grande.

El violeta, representa la memoria de los aborígenes.
El indigo, la coca que da vigor.
El azul, el recuerdo de los seres queridos.
El verde, la juventud que tiene el color de los bosques en primavera.
El amarillo, el maíz del cual se saca el pan y la chicha.
El rojo, la sangre, la alegría vital.
El anaranjado, a "inti" (el sol) y a "quilla" (la luna)

Es un bello espectáculo en el cielo, la atmósfera que cobra transparencia con el correr de las nubes lo disipa. El indio que detuvo su actividad para contemplarlo, vuelve con alegría a sus flechas, a su alfarería o a su pucará, donde se protege. Vale decir que "Pachac- Goillatica" es un regalo del cielo, por el cual "inti" (el sol), quiere premiarlo por su constante laboriosidad.

Leyenda de la guitarra

En las soledades de las sierras fue a vivir un gaucho con su esposa en un ranchito humilde, pero que tenía la alegría de los hogares bien constituidos.

La vida pasaba sin sobresaltos en total calma, hasta que una tarde llega por el lugar un forastero de mala vida, que aprovechando que el gaucho estaba en plena tarea del campo, quiso conquistar el amor de la mujer, quien se resistió con todas sus fuerzas y grito desesperadamente pidiendo ayuda a su marido, el que al escucharla regreso presuroso en su caballo.

Al llegar a su rancho ya hera tarde, el mal hombre había herido con su puñal de muerte a la mujer y caida en el suelo se desangraba. El esposo busco a asesino, pero este al darse cuenta del daño que había causado puso pies en polvorosa.

El pobre gaucho quedo allí acongojado, triste pensando en la compañera que ya estaba con Dios, y así abrazo con ternura el cuerpo de la mujer durante toda la noche hasta quedarse dormido.

Dios se apiado de el y al otro día al despertarse, encontró entre sus brazos un instrumento de cuerdas y con las formas ondulantes del de las caderas de una mujer.

Desde ese momento el gaucho que esta solo, ya tiene una compañera, la fiel guitarra criolla.

El quirquincho

El quirquincho hera un hombre muy habilidoso con el telar casero, construido con horcones y alambres firmes.

Cuando llego el otoño sintió frío y conocedor de la tarea de dispone a tejer un poncho bien abrigado. Preparo la urdiembre, los ridos del peine para dar por comenzada su labor.

El tejido en sus principios salía perfecto, por su uniformidad de la trama y lo apretada de la malla.

Observando la primera franja, se puso muy contento y satisfecho, pero al retomar su tarea advirtió que se había cansado, por esta razón y considerando que todavía le faltaba mucho, tomo hilos gruesos y poco retorcidos, para hacer una trama floja.

Una vez que hubo adelantado, volvió a recuperar la buena voluntad para el trabajo y termino con el mismo esmero con que había comenzado antes.

El dios de estas regiones, que observa a los seres de su creación para darles según sus actitudes una misión que cumplir, pensó que estaría mejor con el reino animal y lo transformó en desdentado.

Es por eso que el caparazón que los protege que no es más que el poncho que tejió tiene las placas apretadas en los extremos y más grandes y separadas en el centro.

Superticiones y creencias

La luz mala

Es una noche oscura que ni se ven las manos. Dos jinetes atraviesan la llanura al galope.
De pronto una ráfaga de viento arrebata con violencia el sombrero de Sofanor. Frena este su caballo. Pero al contemplar el campo negro como inmensa heredad advierte una luz que oscila.

El valiente mozo siente tambalear su cuerpo. Con rapidez recoge su sombrero, monta de nuevo, castiga a su caballo y una vez que se pone a la par de su aparcero, le dice con voz temblorosa y advertida:

¡Rudecindo la luz mala!!

Persignandose los dos jinetes castigan a sus caballos. El galope se apresura la veloz carrera se escucha a la legua. ¡Quien será el anima en pena!! Tal vez don Barrera, que murió sin confesión.

Los dos gauchos castigan a las pobre bestias, hasta que al fin llegan a su casa. Y dan gracias a Dios.

¿Qué misterioso encierra la luz mala?

Para nuestras mentes la explicación es fácil. Los huesos producen en la oscuridad una luz particular la florescencia, que con las corrientes de aire, parecen oscilar y moverse en su lugar.


Historias del libro Catamarca, leyendas, creencias y supersticiones, Marcelo Maidana, Editorial Sarquis - 1972